viernes, 10 de febrero de 2012

Un nuevo año (y la misma gente)

Antes de leer ésta entrada del blog lee, por favor la primera (mayo del 2011), que es la que importa, dónde les digo acerca de las leyes que debemos usar para cambiar las cosas.

Escribo para no dejar que el blog sea borrado debido a las "nuevas" políticas de google (que la verdad ni me he molestado en leer, solo hago lo que me dicen conocidos que tienen mas "experiencia" blogueando).
Si lo borran, no creo que se pierda mucho, de hecho creo que no se pierde nada, aparte del tiempo que me ha tomado escribir.
Entrando en materia, repito lo que he escrito en éste modesto sitio:
A la gente NO le interesa tomar las riendas de su vida, esperan que otros les soluciones sus problemas, ya sea el gobierno, el gobierno o el gobierno. Aunque a veces son mas modestos: esperan que el patrón (empleador) sea el que lo haga. Pero no es todo, hay algunos que son aun mas modestos: esperan que sea su familia quién lo haga.
Y así la cadena se hace infinita; esperar, esperar y esperar, el resultado es que al final NADIE hace nada,  todos esperando que los demás sean quienes tomen las riendas y se los den, como dice un refrán:
"Peladito y en la boca (algunos creo hasta lo esperan ya masticado)".
Y está el caso especial de los que intentamos cambiar toda esa podredumbre que nos rodea, ¿y cuál es el resultado?: Obstáculos interminables, falta de comprensión e interés en el mejor de los casos, muertos y desaparecidos en el peor. Tal vez por ésto es por lo que permitimos que las cosas sigan así. Y si es así, como el miedo es una parte del instinto de supervivencia de cada especie, seguiremos así por los siglos de los siglos... Amén.